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JesiyCeci

Sueños recuerdos y pequeñas historias de Jésica Jara

                               Sueños, recuerdos y pequeñas historias. 

     Corría el año 1992, cuando yo apenas una niña de seis años de edad, comenzaba a recorrer un mundo desconocido y extraño como era el de ingresar a la escuela primaria, a ese lugar que tantas veces había oído  hablar a mis padres y a otros mayores… Recuerdo que era una mañana de otoño en el mes de Marzo; y que por un lado, estaba muy contenta porque por fin estrenaría aquel guardapolvo blanco que llevaba ya guardado varias semanas( y que no sabían en verdad que después  de varios meses o tal ves años de usarlo  todos los días, llegaría el momento de que no lo podría ni ver), aunque por otro lado confieso que realmente sentía algunos sentimientos raros dentro de mí, era una mezcla de ansiedad, miedo y sobre todo muchos nervios porque no sabía lo que pasaría allí, dentro de aquel lugar, tampoco lograba entender de que se trataba todo ese tema de tener que ir a la escuela  o para que me serviría, a pesar que hacia muy poco tiempo que había terminado el jardín de infantes.

    Pero por fin llego aquel momento, en el que acompañada de la mano de mis padres ingrese a aquella escuela rural Dr. Antonio j. Scaravelli, que se encontraba a metros de la tan conocida ruta 40, estaba pintada de blanco, con muchos adornos y mensajes que nos trasmitían una calida bienvenida, además tenía a su alrededor un paisaje muy particular que captaba la mirada de todos. De repente me acuerdo que de algún sitio provino un sonido muy extraño, este era el timbre que nos anunciaba que habían empezado las clases y que debíamos ingresar al aula a conocer a nuestras  respectivas maestras, y así comenzó mi vida escolar…

    Por suerte no me costo mucho adaptarme a lo que era concurrír todos los días a la escuela, ya que no me costaba aprender y sobre todo me divertía mucho, conseguía hacerme de amigas/os con gran facilidad. No se me cruzaba por la cabeza la idea de faltar algún día a las clases, claro eso era solo en los primeros años, después todo cambio y cualquier cosa era buena para faltar.

   Siempre era elegida por mis maestras para participar en los actos escolares, bailando, leyendo o recitando alguna que otra poesía, a principio como todo niño de esa edad me gustaba, pero al pasar el tiempo no me agradaba mucho esas ideas porque los nervios y la vergüenza siempre estaban presentes y no faltaba la oportunidad de que cometiera algún error.

    Los años pasaban y todo cambiaba, algunas maestras se iban y otras llegaban, unas eran dulces como mi maestra de 1º y 2º , ella enseñaba con ejemplos y ternura y sus aprendizajes nos dejaron los más hermosos recuerdos; otras eran realmente desagradables como mi maestra de 3º, ese año si que no quería asistir al colegio porque mi maestra seria la señorita Claudia, así se llamaba, me aterraba el tener que presenciar sus clases, por suerte solo estuvo un año en la escuela y se marcho.         También me entristecía mucho cuando algunas de mis compañeros se cambiaban de escuelas o se iban a otros lugares (esta ocurría habitualmente ya que tenia muchos compañeros Nacionales y por lo tanto sus padres eran obreros golondrinas).

   A medida que crecía le otorgaba mayor valor al sentido de la amistad y creo que esta pequeña pero significativa palabra nos dejo a mi y a mis compañeros muchas experiencias y aprendizajes imborrables en nuestra memoria. Por fin llego aquel momento que todo niño de séptimo grado espera; ese era nuestro viaje de egresados, no era el ¡gran viaje! Pero nos hallábamos felices porque todos juntos disfrutamos de  un campamento durante una semana entera en el campamento de Papagayos, cerca del cerro Arco en la ciudad de Mendoza y, en donde seguramente nos divertiríamos a lo grande, indudablemente esto sucedió así y fue en aquel lugar donde todos y cada uno de nosotros pudimos lo bueno y lo valioso que había sido realizar aquella maravillosa experiencia  en la que no solo nos divertimos si no también esta encerrada el verdadero valor de la amistad y el compañerismo…

     Creo que mi escolaridad por momentos era larga pero a la vez muy corta… así fue aconteciendo mi vida en la escuela, en esa pequeña pero muy querida escuela rural, la cual me dejo muchas satisfacciones y experiencias de vida verdaderamente increíbles, personas que conocí y que siempre van a estar presentes en mi corazón, recordándolas cada vez que me acuerde de algunas u otras travesuras que realizábamos juntos y porque no dejando caer alguna lágrima de alegría por aquellos gratos recuerdos…

        Bueno para ir cerrando esta pequeña pero significativa autobiografía quiero hacerles conocer a todos ustedes lo importante que es recordar aquel trayecto o mejor dicho camino, que es el de recorrer a la escuela  primaria ya que ésta a demás de dejar conocimientos y diferentes aprendizajes, también nos deja muchas moralejas, sentimientos y sobre todo experiencias de vida muy valiosas, que nos hacen crecer de una manera muy especial y son un muy buen aporte para ser personas de bien.

 

2 comentarios

Prof. Martín Elgueta -

Gracias por compartir la biografía Jésica. Pero es necesario revisar la ortografía y la puntuación (es necesario a veces colocar puntos y aparte, estableciendo párrafos).

Martín Elgueta -

¡Hola profe!¿como está? usted quería saber cuales eran nuestros apellidos aquí estan somos: Jésica Jara y Cecilia Gomez esperamos que le guste nuestro blog.